sábado, 19 de septiembre de 2015

In vino veritas - Virginia Gasull


TÍTULO: In vino veritas
TÍTULO ORIGINAL: In vino veritas
AUTOR: Virginia Gasull
Editorial: Suma de Letras
ISBN: 9788483657232



La inspectora Oteiza, de la Brigada de Patrimonio Histórico, es una mujer adicta a su trabajo, y que emplea su monótona rutina como una vía de escape de su tormentoso pasado. El robo de unas botellas de vino de un incalculable valor la obligarán a salirse de su cuadriculado estilo de vida: tendrá que abandonar Madrid y colaborar con Eduard DeauVille, un experto en el arte de la enología que no solo se interesará en el caso, sino también en la fantástica inspectora. 


El factor que me motivó más a leer In vino veritas fue su temática. Arte, vino y pinceladas de la segunda guerra mundial. Efectivamente, estos tres pilares que sustentan el caso suponen un punto positivo para el conjunto de la obra. Tal y como se indica en la contraportada, no es necesario tener unos amplios conocimientos en estos campos para disfrutar cómo los aborda la autora. El capítulo en el que se explica el proceso por el que pasan las uvas hasta llegar a ser vino me resulta muy curioso, al igual que el fragmento en el que DeauVille explica como se debe catar. 

Pese a que el mundo de la enología me parezca algo fascinante e interesante, considero que también es un asunto al que hay que echarle cierta palabrería y creatividad. Por favor, si no eres un experto en vino... ¿cómo eres capaz de soltar determinantes descripciones de sabores sin tener ni idea, como Oteiza? 

Puestos a continuar abordando la cuestión de la originalidad, criticaré para mí lo que ha sido el punto flaco: el trauma de la protagonista. Si alguien ha leído esta novela y ha visto la serie Castle, no tardará en relacionar a Anne Oteiza con Kate Beckett. Atentos, con esto no quiero decir que la autora haya realizado una especie de corta-pega. Lo único que insinúo es que, a lo largo de la lectura, he sentido -en cuanto a ese tira y afloja amoroso- que estaba releyendo una historia de la cual ya conocía su desenlace. 

Además considero que se le da más importancia al trauma de la que debería tener. Mi deducción inicial fue que el pasado y el presente de la protagonista se fundirían, mas no es así; lo cual me hace pensar que todo ese dolor es únicamente empleado como escusa para frenar el amor entre los protagonistas.

La plantilla de los personajes no es muy amplia, pero está bastante bien conseguida. Ambos protagonistas tienen una personalidad propia y forjada, como ocurre con los secundiarios aunque no se profundice tanto en ellos. 

La prosa de la autora me ha gustado mucho: sus descripciones son detalladas sin ser pesadas, y la lectura se hace amena pese a la profundidad de la narración. Algo que no termina de convencerme son los capítulos en segunda persona. Creo que restringen mucho el público al que va enfocado (sobretodo en las escenas eróticas), e implica al lector en la historia sin necesidad. 

En cuanto al desenlace: no muy sorprendente, pero sí muy gratificante. Todo lo que diré es que te deja con un buen sabor de boca y con ganas de leer algún caso más de Oteiza y DeauVille

Esta es mi opinión, ¿cuál es la tuya? 

2 comentarios:

  1. Me ha ilusionado leer tu comentario porque lo estoy leyendo en estos momentos. Me está gustando bastante y quizás porque soy seguidora de Beckett estoy empezando a serlo de Oteiza. Es cierto que tienen un perfil muy parecido. En cuanto a los capítulos en segunda persona, decirte que aunque es cierto que restringe al público , a mí me gusta . Lo veo original y parece implicar más a lecto. Cuando termine de leerlo te haré otro comentario . Un brindis e In vino veritas.

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  2. Me acabas de solucionar el regalo de navidad de mi madre, ¡gracias!

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